sábado, 16 de junio de 2012

Efímero.

Tus dedos recorrían suavemente mi mandíbula. Podía sentir a la perfección tu pulso, el ritmo de tu respiración recorriendo mi cuello, dulcemente. Mis ojos se mantenían cerrados. Mi mano izquierda, enlazada con la tuya. Los dedos de mi mano derecha, acariciaban tu espalda. En el preciso instante en el que tus labios se deslizaron por mi cuello, noté como mi piel se erizaba lentamente. Comenzamos a deslizarnos, despacio, hasta que caímos. Entonces, me acerqué a tu oído, y te susurré aquellas palabras que espero que jamás olvides.





Natalia, Dirty Diamond.