viernes, 18 de mayo de 2012

Esos fríos momentos.

Me mantenía inmóvil, tras escuchar tus frías palabras, mezcladas con aquella fría habitación, en pleno Enero.
No supe que hacer. Llorar, gritar, desesperarme, derrumbarme... Pero me di cuenta de que no podía hacer nada. Y eso era lo peor de todo. Lo peor, es no poder chillar cuando más lo necesitas. Desear desaparecer del mundo, escapar. No ser nadie. Simplemente, no existir.